Érase una vez… Colección comunión 2013
Érase una vez, hace 200 años dos hermanos, apellidados Grimm, escribían cuentos para hacer reír, llorar y soñar a los niños. Érase 2013 una marca, Rubio Kids, que diseña trajes con duende para que los niños vivan sus momentos más felices.
La colección de comunión 2013 de Rubio Kids by Hortensia Maeso bebe de las fuentes literarias de los Hermanos Grimm: una apuesta romántica con reminiscencias del pasado pero muy anclada al presente y con una puerta abierta al futuro.
Una colección homenaje, un guiño al mundo de los cuentos donde la diseñadora vuelve a desafiar, una vez más, los estereotipos. Respetando la tradición, pero huyendo de sus rígidas premisas y anticipándose al cambio. Los relatos de los hermanos Grimm, a caballo entre la fantasía y la realidad con pinceladas neo-góticas.
Las prendas están pensadas para una generación infantil que entiende la moda y la comprende. Una generación con gustos marcados, exigentes por naturaleza y en sintonía con las últimas tendencias del momento.
La sutil gama cromática va del blanco roto al color vainilla pasando por el rosa pálido, el gris perla y el beige teñido artesanalmente. Tonalidades que encajan como un guante con tejidos naturales como la bámbula de seda, el punto de algodón o el clásico lino. Un tándem, cuerpo y color, que refuerza el discurso imaginativo de la propuesta transportando a quien se atreve a lucirla a un universo de ensueño, propio de los relatos infantiles.
Para las niñas se plantea una silueta etérea con mucho movimiento y volumen en las faldas, en contraste con los cuerpos más ceñidos resueltos en punto de algodón rematado con costuras a la vista y pespuntes decorativos. Los delicados accesorios completan el look: guirnaldas de ramas que trenzan la silueta, elegantes diademas y bucólicas coronas de flores que aportan un acertado toque de color al conjunto.
Rubio Kids by Hortensia Maeso reinventa el personaje de la princesa de cuento de hadas, despojándola de su halo de cursilería que sustituye por sofisticación urbanita y real.
Los niños cambian las rígidas americanas por chaquetas y marineros de lino y punto, con remates deshilachados y bolsillos grandes. Prendas atípicas, muy casual y con personalidad propia que consiguen que su vida útil trascienda más allá del día de la comunión. El total look se completa con los pantalones de silueta amplia y holgada, otra vuelta de tuerca a los estereotipos, marca de la casa.
Un cuento de moda reescrito por una mujer cargada de sensibilidad que no cree en sortilegios ni en los espejitos mágicos. Que libera las tramas y llena sus páginas de sensaciones, sueños e inspiración. Las claves de su escritura, de sus argumentos y de sus historias tan verosímiles son los materiales, combinados entre sí en perfecta armonía, los escogidos accesorios y el saber hacer. La moraleja: el mimo que se le imprime a cada modelo dan a cada pieza un valor añadido que la convierte muy especial.
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